Es de día y escribo palabras, palabras que no dicen nada.
¿Qué ha pasado conmigo?
Me perdí en caminos mal andados persiguiendo ideales impuestos y me dejé engañar de personajes corroídos.
Ando frenética en mi cama revolviendo las sábanas, sólo de noche. Ya ni huelen a mí.
Pieles canelas, cabellos rojos y muchos depresivos.
¿Qué me he hecho?
No es mi culpa.
¿Qué me he hecho?
Ellos me ocultaron.
Trato de encontrar el camino de vuelta al río que olía a muerte donde me reflejaba y me ahogaba en mí. Ya no está, yo no estoy.
¿Será que es culpa del sentirse embriagado por la búsqueda de un idilio?
Tápate las manos con los ojos, que la especulación no es grata y repentinamente te escuchas el corazón

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