miércoles, 13 de noviembre de 2013

Amargos.

Aterrador panorama de verme solitaria, abandonada a los brazos del destino sin tener si quiera el remoto deseo de encontrarme.

Divagaciones que vienen en noches de noches, cuando está escaso el cianuro y lánguida desvanezco en ayeres vaporosos en los que no soy.

Estoy cansada de las preguntas que indagan sobre el ser y sobre el yo soy. Si yo cambio con celeridad es escabulléndome de todas razones encontradas. Y qué me importa si a los ojos ajenos es un abyecto proceder, al final no hay flores en jardines vivos o muertos tan cándidas como el alma que perdí.


Por laberintos sin salidas aparentes, mis gesticulaciones son insípidas y me callo el proceder según caprichos que no son míos. Los gritos y el llanto, el romperse y desencajarse, ya no es parte de mi rutina y algo empieza a andar mal. Estoy rota, sin palabras, sin estremecimientos. Se me desvaneció el capricho. Sin palabras estoy rota.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Ataques,

No tengo a nadie, estoy sola, tan profundamente sola que me duele el vacío inmenso.
Y en mi terquedad busco a alguien que me escuche, que me dé la razón de lo que siento, que me consuele, pero estoy sola.
No me acostumbro, aún no he aprendido a estar en soledad. Sigo escarbando en las recónditas esquinas más depravadas de esta humanidad buscando algún alivio, quiero un hombro, unos oídos, un apoyo. No hay nadie, estoy sola, tan profundamente sola.
Quisiera que no fuera verdad, quisiera escapar de esta arboleda infinita de troncos huecos. Maldita sea, estoy tan sola que entre las voces atisbo el silencio, el alma de la nada.

Estoy cansada, de ser yo, de ser nadie, de estar sola. Estoy sola, estoy cansada, estoy…