No tengo a nadie, estoy sola, tan profundamente sola que me
duele el vacío inmenso.
Y en mi terquedad busco a alguien que me escuche, que me dé
la razón de lo que siento, que me consuele, pero estoy sola.
No me acostumbro, aún no he aprendido a estar en soledad.
Sigo escarbando en las recónditas esquinas más depravadas de esta humanidad
buscando algún alivio, quiero un hombro, unos oídos, un apoyo. No hay nadie,
estoy sola, tan profundamente sola.
Quisiera que no fuera verdad, quisiera escapar de esta
arboleda infinita de troncos huecos. Maldita sea, estoy tan sola que entre las
voces atisbo el silencio, el alma de la nada.
Estoy cansada, de ser yo, de ser nadie, de estar sola. Estoy
sola, estoy cansada, estoy…

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