Soy una mujer de caderas anchas y pechos pronunciados.
Soy palabras que tal vez no digo, que me callo.
Soy versos jamás escritos, pero con pasión recordados.
Oculto de vez en cuando un llanto callado,
Una sonrisa esquiva, un coqueteo censurado.
Muchas veces, muchos días, soy amor desmedido.
Y soy locura y soy baile y música y soy fiestas.
Para la gente, soy risas y una simpática niña que nunca se cortaría
los dedos con las hojas de un libro de poesía.
Soy una amiga que no tiene amigos, porque de vez en cuando soy un
silencio.
Soy los celos con pechos, soy la envidia con piernas, soy imperfecta y
algunas cosas no las podré cambiar.
Soy todo, o por lo menos mucho, de lo que los demás quieren de mí.
Porque a pesar de ser tímida en un principio, con el tiempo me vuelvo
complaciente.
Soy estereotipos que me atormentan y me hallan sola, que me encasillan
y me alejan de mi ideal romántico.
A veces soy negro y me gusta, por eso lo visto. A veces soy amarillo,
porque soy soñadora y quiero ser una con el mundo.
Soy cosas que he dejado de ser y soy cosas que desearía ser.
Soy una muñeca de porcelana que deja a los demás abrir hendiduras en
su terso pecho.
Una muñeca que se deja lastimar.
Soy una lectora empedernida, que no deja la oportunidad de oler un
libro por las orillas.
Soy una escritora a escondidas y que el tiempo irá descubriendo.
No puedo decir que soy poeta o cantante, ni siquiera un prodigio o una
intelectual.
No puedo decir que soy una cosa o la otra.
Pero sin lugar a dudas, soy.
14 de abril de 2014

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