Ahora lo veo, ahora soy capaz de verlo. Es como si todo fuera un sueño.
He escapado de mi realidad y me he sentado al lado tuyo a sentir los segundos pasar altaneramente.
La gente espera que divague, como siempre lo hago, pero yo respondo con vacíos.
He estado soñando.
Soñando tantas cosas.
Que la felicidad es alcanzable.
Que tengo un nombre distinto.
De repente no soy yo, soy la que tú conoces.
Soy paupérrimos delirios de tus ojos.
¿Acaso es diferente?
Alcanzamos a caminar entre marejadas de lluvia, sólo porque creíamos que se nos tenía permitido hacerlo.
Pero ahora que he despertado se perdieron los sentimientos.
Tengo recuerdos de mi mente ausente y de las noches, el día son puras falacias para mí.
No quiero preguntármelo, porque soy insufrible, pero ¿las cosas seguirán imperturbables como tus ojos cuando me vieron derramar gotas de soledad por los poros?
¿Deberíamos ser fantasmas oníricos y caminar en círculos concéntricos?
No lo sé, me lo he preguntado toda la noche y no lo sé.
Es muy tarde o muy temprano, y hablo como atontada porque estos días he estado soñando y se me alborota el malgenio.
Mejor me quedo calladita.

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