Es como un vacío o un no saber, un mirar y reprochar y quedarme estancada y no saber cuándo todo empezó a estar mal.
Y anhelo cosas e imagino, pero con qué derecho me creo a hacer eso si no confío en lo que digo.
Te caes y pereces, ese es todo el ciclo, no te levantas ni te rehúsas a aceptar tu destino.
Pereces.
Quisiera tenerlo todo, pero que pavor si quiera pensar en que eso sea posible.
No puedo ni imaginarme fuera de mi cuerpo, ni sentir en serio algo diferente a esta nada dolorosa.
Nada hay más poco fructífero que esto, este derramar de tinta, este quedarme en mí y no ver más allá.
No quiero dormir.

No hay comentarios:
Publicar un comentario