Hay borrosas ilusiones marcadas sobre las rendijas de mis
calles. Las ciudades se han vuelto nimias al contrastarlas con mis fantasías
noctámbulas.
De vez en cuando, en un libro medio romántico, medio
depresivo, soy capaz de dibujar una luna de ojos grises y olvido lo que me ha
llevado a perderme de la muerte.
Cuando (alguien)
me ignora, oculto todo sentimiento lujurioso y me concentro en danzar los
compases de mis días. Sé que no estoy enteramente sola y lo más seguro es que
mis besos disfruten el no tener propiedad sobre nadie, y que nadie tenga
propiedad sobre ellos.
Mi concepto de belleza trasciende a todas aquellas
superficialidades que me rodean diariamente, soy amante de los lunares en
lugares extraños y de las espaldas anchas sin vellos.
Engañar a la gente se ha vuelto mi pasatiempo favorito. Excúsenme
si me río en la capilla.

Escribes una degustable mentira.
ResponderEliminarNos leemos.
Saludos ;-)